jueves, 9 de septiembre de 2010

Pintadas como "aquí se ajustició a asesinos zurdos", aparecen en ex centro represivo Orletti


Denuncian en Argentina intimidación a testigos en juicio contra represores de la dictadura
Stella Calloni
Periódico La Jornada

Buenos Aires 7 de septiembre. Legisladores de la ciudad de Buenos Aires, junto al Instituto Espacio para la Memoria (IEM), que nuclea a organismos de derechos humanos y otras instituciones similares, repudiaron enérgicamente las inscripciones intimidatorias y pintadas en la fachada del Centro Clandestino de Detención y Torturas Automotores Orletti, una de las principales sedes de la Operación Cóndor aquí, en momentos en que avanza el juicio contra los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos allí.

El 31 de agosto pasado, el frente del edificio y un muro ubicado en el terreno aledaño fue empapelado durante la noche con afiches que llevaban la firma de Radio Aramburu y expresaban en tiempo pasado : "Atención. Ayer las guerrillas terroristas con conexión internacional iniciaron una guerra contra el pueblo de la Nación Argentina para tomar el poder e instalar un sistema comunista".

Otras leyendas como "aquí se ajustició a terroristas asesinos" o "asesinos zurdos", quedaron allí como un desafío, no sólo a los sobrevivientes de Orletti y sus familiares, sino también a los vecinos del barrio.

Este centro clandestino fue calificado como "un verdadero infierno" por una de las sobrevivientes en su testimonio en el juicio que comenzó el pasado 3 de junio ante el Tribunal Oral en lo Federal Número 1.

En esta causa se juzga a seis militares, policías y agentes de seguridad acusados de secuestros, privación ilegal de la libertad, imposición de tormentos y homicidio calificado, en perjuicio de 65 víctimas, de una cantidad mucho mayor que pasó por el lugar .

Hace un tiempo este periódico dio cuenta del momento emocionante de la recuperación de este sitio del horror, con la visita de algunos de los sobrevivientes, la mayoría de ellos uruguayos. Enclavado en el barrio porteño de Floresta, Orletti es uno de los símbolos del terror, donde desaparecieron argentinos, uruguayos, chilenos, paraguayos, bolivianos y dos diplomáticos cubanos secuestrados aquí durante la pasada dictadura, entre otros.

Aunque ya hubo algunas otras acciones amenazantes ésta es considerada la más grave, por lo que significa este ataque nocturno contra un lugar que ya ha sido recuperado para la memoria. También la Secretaría de Derechos Humanos al condenar señaló en un comunicado que "todas estas acciones nos conducen a no claudicar y a continuar fortaleciendo las políticas de Estado que se vienen implementando sobre la base de los pilares de Memoria, Verdad y Justicia".

Añade que para los responsables de los delitos de lesa humanidad es "inconcebible" que se estén llevando adelante los juicios”.

También se suman otras agresiones similares en los centros clandestinos de La Perla, en Córdoba, y la ex jefatura de policía en la ciudad de Tucumán, así en La Casona, sede de la Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro, en el sur.

Entre lo seis acusados que son juzgados algunos lo son por primera vez como el ex agente de inteligencia del ejército Raúl Guglielminetti, conocido como "mayor Gustavino",quien también intervino en Centroamérica en los años 80 contra Nicaragua.

Los otros acusados son el ex vicecomodoro de la fuerza aérea, Néstor Guillamondegui; el ex coronel del ejercito Rubén Visuara, el ex general Eduardo Cabanillas y los ex agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado, Honorio Martínez Ruiz y Eduardo Ruffo.

Se considera el juicio de Orletti es uno de los más importantes por el trágico simbolismo de haber sido sede de la Operación Cóndor, la coordinadora criminal de las dictaduras del cono Sur establecida entre los años 70 y 80. En las últimas semanas han pasado varios uruguayos por el tribunal entre ellos, dos jóvenes que fueron robadas a sus padres y luego recuperadas como es el caso de Macarena Gelman, cuyo padre Marcelo fue asesinado en torturas en Orletti y luego arrojado en un tonel con cemento en el fondo de un río donde luego fue encontrado.

Su madre María Claudia García fu trasladada en uno de los vuelos ilegales entre Argentina y Uruguay en el marco de la Operación Cóndor, cuando estaba embarazada de seis meses.

La mantuvieron en otro centro clandestino de Montevideo hasta que dio a luz y luego le robaron a la niña que fue encontrada en el año 2000, en una intensa búsqueda, en la que su abuelo el escritor Juan Gelman buscó y obtuvo un amplio respaldo internacional.

Asimismo Carla Artés la primera nieta recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo, que vive en España y por primera vez se enfrentó en el tribunal con quien la había secuestrado y apropiado el ex agente, Eduardo Ruffo.

Recientemente asistimos al testimonio de Macarena Gelman y se pudo ver otra acción amenazante que también se denunció. Los familiares de los acusados se ubican en los pasillos por donde deben transitar las víctimas sobrevivientes o sus familias en el tribunal y los hostigan con palabras e insultos. Incluso se ha visto a un hombre tomando fotos de los que van al juicio.

Esto llevó a los directivos del IEM a denunciar los hechos ante los tribunales para tomar medidas urgentes.

Fue importante el testimonio de la uruguaya Sara Méndez, conocida en el mundo por la búsqueda de su hijo Simón Riquelo que tenía sólo 20 días cuando la secuestraron y se lo arrebataron y encontrado finalmente después de una dramática búsqueda en 2002 en manos de un ex comisario argentino y su familia.

Los camaristas Adrián Grunberg, Oscar Amirante y Jorge Gestas tiene previsto escuchar más de un centenar de testimonios, mientras que la acusación es presentada por la Unidad para Causas por Violaciones a los Derechos Humanos durante el Terrorismo de Estado.

Como querellantes intervienen la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y abogados de organismos de humanitarios y familiares de víctimas.

De acuerdo a la investigación del juez federal Daniel Rafecas, Orletti estuvo bajo la órbita de Aníbal Gordon el fallecido ex jefe de la parapolicial Triple A que actuó entre 1974 y 1976, continuando luego insertada en la dictadura que llegó al poder el 24 de marzo de este último años, para quedarse hasta 1983.

Gordon dependía funcionalmente de la Secretaria de Inteligencia del Estado, a cargo entonces de Otto Paladino, que también falleció.

Esta causa es un desprendimiento de la megacausa que investiga delitos de lesa humanidad cometidos en el ámbito del Primer Cuerpo del Ejercito, reabierta tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

En un impactante testimonio Sara Méndez advirtió sobre la posibilidad de que existan, "muchos más niños" hijos de ex detenidos argentinos en su país , así como uruguayos aquí.

Sara reconoció entre sus secuestradores a los argentinos que actuaron en Orletti, como Palsdino y Gordon, pero también al ex agente Eduardo Ruffo.

Además de Sara, declaró la uruguaya Mónica Soliño Platera, que se había refugiado en Buenos Aires en 1974 y ambas se refirieron a la presencia y asesinato en Orletti de Carlos Santucho, hermano de Mario Roberto Santucho, jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo.

También mencionaron el calvario de Manuela Santucho, la hermana, y de Cristina Navajas, la esposa de Carlos. El tratamiento dado a Santucho fue uno de los más aterradores que se recuerden en Orletti. De hecho casi toda la familia Santucho fue desaparecida.

Los relatos en este juicio son escalofriantes. En ese espacio reducido en ese "enclave del horror" era imposible no ser testigos de los crímenes de lesa humanidad cometidos allí..

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