domingo, 29 de septiembre de 2013

Ajuicio tres oficiales de inteligencia de la Policía Federal que actuaron en Orletti

Tres policías bajo el ala del Cóndor

Los imputados son el ex comisario Rolando Oscar Nerone y los ex subcomisarios Oscar Roberto Gutiérrez y José Néstor Ferrer, quienes participaron en operativos de secuestros y asesinatos. El juicio oral se realizará el año próximo.
Orletti funcionó en un taller mecánico del barrio de Floresta.

Tres oficiales de Inteligencia de la Policía Federal serán juzgados por delitos de lesa humanidad en el centro clandestino Automotores Orletti durante la última dictadura. Se trata del ex comisario inspector Rolando Oscar Nerone y de los ex subcomisarios Oscar Roberto Gutiérrez y José Néstor Ferrer, que están detenidos en Marcos Paz. Los tres represores fueron procesados por el juez federal Daniel Rafecas, que ahora elevó el expediente a juicio. El proceso oral y público se realizará el año próximo ante el Tribunal Oral Federal 1 e incluiría al ex agente de la SIDE Miguel Angel Furci.

Ferrer comandó el 14 de septiembre de 1976 el operativo en el que fueron secuestrados Ana María del Carmen Pérez –embarazada de ocho meses– y Gustavo Adolfo Gayá y en el que fue asesinada su esposa, Estela María Moya de Gayá. El hijo de la pareja, Ernesto, de dos años, fue llevado esa madrugada a la casa de sus abuelos. Tras el secuestro, en el barrio de Chacarita, Ana María y Gustavo fueron trasladados a Orletti, donde compartieron cautiverio con Ricardo Gayá, hermano de Gustavo y pareja de Ana María, quien había sido secuestrado meses antes. La intervención del oficial de Inteligencia Ferrer en el operativo ilegal quedó registrada en un expediente del “Consejo de Guerra Especial Estable 1” del Primer Cuerpo del Ejército, en el que se dejó constancia de un operativo fraguado con el fin de justificar el homicidio de Estela María Moya y en el que se consignó fraudulentamente que los otros moradores de la casa habían logrado huir, ocultando con ello su detención ilegal.

Nerone y Gutiérrez participaron el 26 de septiembre de 1976 del operativo ilegal en el que asesinaron a Mario Roger Julién y secuestraron a su pareja, Victoria Lucía Grisonas, y a sus hijos, Anatole Boris, de cuatro años, y Victoria Eva, de dos años. Victoria fue trasladada a Orletti y continúa desaparecida. Sus hijos, luego de pasar junto a su madre por el centro clandestino, fueron llevados a Uruguay y luego a Chile, donde los abandonaron en una plaza de Valparaíso. Finalmente los adoptó legalmente una familia del país vecino. La partida de defunción de una persona anotada como NN el mismo día y en el mismo domicilio de San Martín, muerta por heridas de armas de fuego, terminó de confirmar el homicidio y los secuestros que habían visto los vecinos. La presencia de los policías fue corroborada por un expediente administrativo a raíz de una herida sufrida por Nerone. Allí consta que lo acompañaban Gutiérrez y Roberto Gómez Migenes, también policía, ya fallecido. Según una nota firmada por el teniente coronel Juan Ramón Nieto Moreno, a cargo del Departamento de Contrainteligencia de la SIDE y jefe del grupo de tareas del Primer Cuerpo de Ejército, Gutiérrez y Nerone fueron “felicitados” por su desempeño en el operativo.

Por los secuestros, torturas y homicidios con epicentro en Automotores Orletti, el TOF 1 ya condenó a los ex agentes de la SIDE Eduardo Alfredo Ruffo y Honorio Carlos Martínez Ruiz, al ex agente del Batallón de Inteligencia 601 Raúl Antonio Guglielminetti, al general retirado Eduardo Rodolfo Cabanillas, al coronel Rubén Víctor Visuara y al comodoro Néstor Horacio Guillamondegui. Los últimos dos murieron tras la condena. Orletti funcionó en un taller mecánico del barrio de Floresta que la SIDE alquiló en mayo de 1976. Fue la principal sede del Plan Cóndor, como se conoce a la coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur. Una de las particularidades de Orletti fue el método que los represores eligieron para desaparecer a sus víctimas: el homicidio y luego la introducción de sus cuerpos en tambores de 200 litros, con cal y cemento, que arrojaron en distintos sitios. Entre las víctimas encontradas en tambores arrojados al canal San Fernando en 1976 fueron identificados Ana María del Carmen Pérez (con un embarazo a término), los hermanos Ricardo y Gustavo Gayá, Marcelo Gelman y Dardo Albeano Zelarrayán.

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